Inversión

Inversión en pozo

Invertir en pozo es comprar un lote o unidad en un desarrollo que todavía no está terminado —a veces antes de que empiece la obra—, a un precio menor al del producto terminado, asumiendo el riesgo de plazo y de cumplimiento del desarrollador.

La lógica del pozo es simple: el desarrollador necesita financiarse y ofrece precios de lanzamiento y planes en cuotas a quienes entran temprano; el inversor compra barato algo que valdrá más cuando esté terminado. En lotes, "pozo" significa comprar en preventa, cuando el barrio es todavía un proyecto con factibilidad en trámite o infraestructura en ejecución.

Los planes típicos combinan un anticipo y cuotas ajustadas por CAC, CER o dólar, según el desarrollador. La ganancia esperada tiene dos componentes: el descuento de preventa respecto del precio de barrio terminado, y la plusvalía posterior por consolidación de la zona.

Los riesgos son concretos: demoras (los plazos de aprobación y obra en Argentina se extienden con frecuencia), desvíos del proyecto respecto del masterplan original, y en el extremo, incumplimiento del desarrollador. Mitigalos evaluando el track record del desarrollador (qué barrios entregó y en qué plazos), el estado real de las aprobaciones, las garantías del contrato y la existencia del seguro de prehorizontalidad cuando corresponde.

Regla práctica: en pozo, el precio bajo es la compensación por el riesgo. Si un proyecto sin aprobaciones cotiza como uno terminado, la ecuación no cierra.

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